Evangelio de hoy

VIERNES DE LA XX SEMANA DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO

Evangelio según San Mateo 22, 34-40

“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón”

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con él, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?”. Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Éste es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas”. Palabra del Señor.

Meditación

     Consolidar los vínculos, organizar los procesos. Es claro que casi todo depende de los propósitos y el sentido de pertenencia donde se fraguan las relaciones interpersonales. El resto o la primacía de la gracia dependen de la buena voluntad y el caminar juntos.

     “Instaurar todas las cosas en Cristo” ha sido el lema pastoral del Papa San Pío X con la finalidad de poner en práctica el doble precepto del amor, fundado en la regla de oro: “tratar a los demás como quisiéramos que se nos trate”. Salir al encuentro de los demás, dar el primer paso a semejanza de la iniciativa divina que siempre se adelanta a sus hijos. La cercanía del Señor desafía a la empatía y el respeto de cada persona y, a la vez, la atención a la dignidad del prójimo. Es decir, ponerse en el lugar del prójimo respetando la diversidad de posturas y creencias en la vida. Estamos concordes en estos tiempos de la necesidad del bienestar común como signo de la justicia social.

    San Agustín (ss. IV-V), en este sentido, nos ayuda a poner en práctica la Palabra de Jesús, en el contexto de la diversidad de estilos de vida: “A nadie conviene una vida ociosa, mientras quiera gozar de otra cosa. Sea lo que quisiéramos amar, consagrémonos hacia donde debe fijarse toda la fuerza de nuestro amor. Un hombre es muy bueno, cuando con todas sus fuerzas se inclina hacia el bien inmutable (De doctrina christiana, 1,22)”. Seamos bondadosos como signo auténtico y distintivo de un mundo mejor y más humano.

¡Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia!

Que lo confiesen los redimidos por el Señor,
los que él rescató de la mano del enemigo,
los que reunió de todos los países:
oriente y occidente, norte y sur. R/.