La celebración tuvo lugar ayer martes 17 de octubre en la Capilla Virgen del Carmen Takuruty de Villeta, presidida por el Nuncio Apostólico, Monseñor Vincenzo Turturro, y concelebrada por el Obispo Auxiliar de Asunción, Monseñor Gabriel Escobar, y los obispos de San Lorenzo, Joaquín Robledo; de Carapeguá, Celestino Ocampos; y de Benjamín Aceval, Amancio Benítez.

Los padres Martínez, Echague y Robadín son parte de una histórica promoción de siete jóvenes ordenados sacerdote el mismo día en el Seminario Metropolitano el 27 de octubre de 1968 por el entonces Arzobispo, Aníbal Mena Porta. Los otros fueron Fernando Parini, Víctor Valiente, Eusebio Verdún y Humberto Fernández, de feliz memoria.
En la homilía, Monseñor Turturro expresó: “Estamos celebrando a Dios que se hace presente por medio del sacerdocio en la vida de la Iglesia”.

Afirmó que el sacerdocio es un amor que Dios dona a la Iglesia. “Como sacerdotes estamos al servicio de la misma gracia de Dios. Nada más. En la profunda conciencia que somos pecadores, frágiles, que nos equivocamos”, abundó.
Dios es tan infinito en su bondad, en su amor, que decide hacerse pequeño para entrar en el mundo por medio de las manos, los labios, los corazones “de pobres pecadores como nosotros. De ahí viene la grandeza del sacerdocio”, expresó.
El sacerdote nos ofrece la Eucaristía “y tenemos que dar gracias a Dios porque todavía tenemos a sacerdotes que celebran la Eurcaristía”.

Pidió a los padres y madres presentes que digan a sus jóvenes cuán necesario es que surjan vocaciones en las familias. “Necesitamos de la presencia de los sacerdotes”, subrayó.

Como sacerdotes servidores, resaltó que en sus manos tienen algo muy valioso: el pueblo que el Señor les confía. En ese sentido, dijo que el sacerdote no va al frente, ni siquiera atrás, “sino con ustedes. No queremos ser líderes a la cabeza de nadie. Tenemos ya muchos líderes”, afirmó el Nuncio.

Durante la celebración, los tres sacerdotes homenajeados dieron un mensaje sobre su ministerio. Más de 300 personas asistieron a la celebración que fue al aire libre.