Hoy, 8 de junio, recordamos con gratitud al Señor la vida y el testimonio de Monseñor Ismael Rolón Silvero (1914-2010), salesiano de Don Bosco, primer Obispo de Caacupé y tercer Arzobispo Metropolitano de Asunción. Su nombre ocupa un lugar destacado en la historia de la Iglesia y de la nación paraguaya.

Nacido en Caazapá el 24 de enero de 1914, dedicó toda su vida al servicio de Dios y de su pueblo. Como sacerdote, obispo y arzobispo, se distinguió por su cercanía a los más humildes, su amor a la Iglesia y su firme compromiso con la verdad y la justicia.

En tiempos particularmente difíciles para el Paraguay, Monseñor Rolón supo ejercer un liderazgo pastoral valiente y profético. Defendió la dignidad de las personas, acompañó a quienes sufrían persecución y alentó siempre el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales. Su voz fue una voz de esperanza para muchos paraguayos y paraguayas.

Como pastor, impulsó la renovación eclesial inspirada por el Concilio Vaticano II, promoviendo una Iglesia cercana al pueblo, comprometida con la evangelización, la formación de los laicos y la promoción humana integral. Su ministerio estuvo marcado por una profunda fe, una gran sencillez de vida y una inquebrantable confianza en la providencia de Dios.

Al recordar hoy su pascua definitiva, damos gracias al Señor por el don de su vida, por su fecundo ministerio episcopal y por el testimonio de coherencia evangélica que legó a las nuevas generaciones. Su memoria permanece viva en el corazón del pueblo paraguayo como la de un pastor que amó profundamente a Dios, a la Iglesia y a la patria.

Que el Señor le conceda el descanso eterno y que su ejemplo siga inspirándonos a caminar por las sendas de la verdad, la justicia, la solidaridad y la paz.

Monseñor Ismael Rolón Silvero, pastor fiel y servidor de su pueblo, ruegue por la Iglesia y por el Paraguay.