Mensaje por el día de Santa Rosa de Lima

Hoy celebramos con alegría y esperanza el día de Santa Rosa de Lima, primera santa de América y patrona del Perú, del continente americano y también de la Policía Nacional del Paraguay.

Santa Rosa, terciaria dominica, nos dejó un…

Hoy la Iglesia celebra con gratitud y reverencia la memoria del martirio de San Juan Bautista, profeta valiente, precursor del Señor y testigo fiel de la verdad. Su vida y su entrega total nos recuerdan que la fidelidad a Dios a veces exige darlo todo, incluso la propia vida.…

Hoy celebeamos la vida y legado de este gran santo y Doctor de la Iglesia.

San Agustín de Hipona (354-430) fue un obispo, filósofo y teólogo que dejó huellas en la tradición eclesiástica. Es considerado uno de los Padres de la Iglesia y es patrono de "los que buscan a Dios" .…

Celebramos el Día de San Pío X, el Papa número 257 de la Iglesia Católica, recordado por su compromiso con la fe, la tradición y la renovación espiritual.

San Pío X nació el 2 de junio de 1835 en Riese, Italia. Fue ordenado sacerdote en 1858 y ocupó varios cargos eclesiásticos…

Celebramos el Día de San Bernardo , un abad benedictino francés del siglo XII que se destacó por su sabiduría, su fe y su influencia en la Iglesia Católica.

San Bernardo fue un gran defensor de la fe católica y se opuso a las herejías de su tiempo. También fue un promotor de la…

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Evangelio de hoy, jueves 24 de abril de 2025
Destacada, El Evangelio de Hoy

Evangelio de hoy, jueves 24 de abril de 2025 

Evangelio de hoy

JUEVES DE LA OCTAVA DE PASCUA

Evangelio según San Lucas 24, 35-48

 “La paz esté con ustedes”

Los discípulos, que retornaron de Emaús a Jerusalén, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: “¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo”. Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: “¿Tienen aquí algo para comer?”. Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos. Después les dijo: “Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos”. Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: “Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto”. Palabra del Señor.

Meditación

Las primeras reacciones de los discípulos ante Jesús resucitado fueron muy humanas, de miedo y duda. Jesús comprende esa situación porque él también participa de la naturaleza humana y sabe lo que se siente ante una situación así, pero les ayuda a descubrir que es Él, a través de algunos signos en los que los discípulos podrán reconocerlo y comunicarlo: a) Les llena de paz que proviene de Dios, pero  no sólo como expresión de deseo de los judíos del shalom (paz), sino por ser Dios, su Palabra es viva y eficaz, produciendo en la realidad lo que dice; b) Les muestra las llagas en su cuerpo glorioso, indicándoles que el mismo a quien lo vieron crucificado es quien se les presenta resucitado, vivo;

c) Come con ellos, como otras veces, compartiendo con ellos su intimidad porque los ama incondicionalmente y quiere generar ambiente de fiesta porque Él está vivo; d) Les confirma que en Él se cumplieron las profecías sobre el Mesías: los ciegos ven, los paralíticos se levantan, los sordos oyen, los mudos hablan, los impuros son purificados con el perdón y se proclama el año de Gracia del Señor, donde Él es quien perdona todas las deudas (cf. Lc 4,14-21); e) Reafirma su fe en Él, al decirles que son sus testigos. Necesitamos desde nuestra comunidad y familia (la Iglesia doméstica) que arda nuestro corazón y se abran nuestros ojos reconociendo al Señor Jesús, el mismo Muerto en la Cruz, quien está Vivo; f) Les recuerda su promesa de enviarles al Espíritu Santo, Quien les ayudará a entender en profundidad las Escrituras, lo que Él quiere para anunciar con parresía (valentía) su Amor.

Perdón Señor porque muchas veces nos vence la angustia y la desesperación, sabemos que a nadie le gusta tener una cruz; seguimos sin entender que ella es la llave de la Redención, de nuestra salvación y del mundo entero. Ayúdanos a vivir sabiendo compartir con los ojos abiertos, descubriéndote en los hermanos que necesitan: “pobres, lisiados, cojos, ciegos” (Lc 14, 13); y en nuestra historia, llena de desafíos hermosos que afrontar. Gracias por enseñarnos, por hacernos partícipes de experiencias tan hermosas y por confiar en nosotros a pesar de que somos de barro. Quédate con nosotros Señor en nuestra familia, toca a cada miembro de ella, y no permitas que ninguno se desvíe ni sea presa de la angustia y el desorden.  Amén.

    

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