HOMILÍA

XIX Miércoles del Tiempo Ordinario

Octavo día del Novenario de Nuestra Señora de la Asunción

Tema: «Comprometerse en la vida comunitaria “Está bien, servidor bueno y fiel”» 

 Lecturas: Romanos 12, 3-13, Salmo 14, 2-5, Mateo 25, 14-30

Queridos hermanos y hermanas,

A veces, cuando nos toca anunciar novedades, comenzamos lanzando la pregunta: tengo una buena noticia y otra mala. ¿Cuál quieres escuchar primero? Algo así les quiero plantear también hoy. Les propongo que:

Comencemos con la buena noticia

de la Palabra de Dios que hemos escuchado

  • Primero, San Pablo nos dice que formamos parte de un organismo grande, de un todo y este organismo es el cuerpo de Cristo. todos nosotros formamos un solo Cuerpo en Cristo.
  • Esto nos alienta en el sentido de una sana autoestima – no exagerada, pero en lo razonable: no se estimen más de lo que conviene; pero tengan por ustedes una estima razonable, según la medida de la fe que Dios repartió a cada uno.
  • El Magnificat de María es un hermoso ejemplo de tal sana autoestima.
  • Segundo, como si eso fuera poco, Pablo describe en más detalle eso mismo que Dios repartió a cada uno; son justo siete dones, o capacidades. En el conjunto podemos lucir muchos talentos: algunos son profetas, otros ejercen servicios, algunos enseñan, varios saben exhortar, cierta gente comparte sus bienes, hay quienes presiden muy bien, se encuentran personas también que realizan obras de misericordia. ¡Qué riqueza tenemos como comunidad de fe, qué capacidad de hacer el bien!
  • Esto nos anima a hacer lo que nos pone delante nuestro tema de esta octavo día del novenario: Comprometerse en la vida comunitaria.

Pero ¿cuál sería la mala noticia?

Bueno, no se trata aquí realmente de una mala noticia sino de una advertencia seria: no debemos de ninguna manera desperdiciar tanta capacidad.

  • Pablo ya lo dice: Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. (Rom 12)
  • Esto se aclara muy bien en el evangelio de hoy, que es el de los talentos. Su mensaje es:

Hay que convertirse de los pecados de omisión

He pecado mucho en pensamientos y palabras, obras y omisión, decimos en el confiteor.

  • En la parábola el patrón se va de viaje y reparte responsabilidades, según la capacidad de cada uno. Dos de sus empleados trabajan asiduamente con los talentos a ellos confiados, el tercero hace muy poco, sólo esconde bien su talento. Los primeros dos son elogiados, el tercero es despedido y sufrirá las consecuencias.
  • Este que escondió su talento ¿cometió algún crimen, algún fraude? No cometió ningún delito – su pecado es un pecado de omisión. Es despedido por haber hecho practicamente nada, fue perezoso.
  • El subtítulo de nuestro tema de hoy, Comprometerse en la vida comunitaria reza: Está bien, servidor bueno y fiel.

Está bien, servidor bueno y fiel

¿Cuál es entonces el mensaje de la parábola de Jesús? Es el siguiente: si Dios de dio algún talento, tienes que hacerlo trabajar.

  • Vas a hacer la experiencia a quien tiene, se le dará y tendrá de más
  • Vas a sentir la alegría verdadera que viene de Dios: entra a participar del gozo de tu señor
  • San Pablo nos exhorta también a lo mismo en la primera lectura: Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración.
  • No es fácil, tampoco lo fue para la Virgen. Pero en la fiesta de su Asunción celebramos su victoria ya obtenida, y para nosotros eso enciende nuestra esperanza.

Todo esto se debe expresar en nuestro actuar en favor del bien común

  • Comprometerse en la vida comunitaria
  • La carta pastoral de este año del bien común hace muchas sugerencias en este sentido. Para mí, la más interesante viene hacia el final, cuando se habla de la corrupción.
  • ¿Podemos hacer algo contra ese mal que se encuentra en casi todas partes? Se va a necesitar un esfuerzo realmente heroico. –
  • Pero una manera de superar la corrupción está al alcance de todos nosotros, incluso si no podemos ser grandes héroes. Está expresado en nuestro tema de hoy: comprometerse en la vida comunitaria. –
  • Escuchemos algunas frases de esta carta pastoral.
  • Frente a esta enfermedad, Dios nos ofrece un remedio: la participación organizada de la ciudadanía. Cuando el pueblo se organiza, se informa, controla, pregunta, vota con conciencia, exige rendición de cuentas y apoya a los honestos, la corrupción pierde terreno. Cuando la gente se desentiende (“no es conmigo”, “todos son iguales”, “no sirve de nada”), la corrupción se instala como cultura.
  • Ojalá que todos nos animemos a aplicar este santo remedio. Este es el talento valioso que Dios nos ha confiado. No lo vamos a esconder sino a hacer trabajar. La carta sobre el Bien Común hace propuestas bien concretas:
  • Nos sentimos urgidos recordar que la participación no es solo ir a votar cada cinco años, sino significa participar en el consejo escolar, formar parte de la comisión vecinal que cuida la plaza, ir a la audiencia pública, exigir al municipio para que publique sus gastos, apoyar a las organizaciones civiles cuando son atacadas, defender a periodistas y comunicadores que investigan, promover en las parroquias escuelas de ciudadanía y de control social.
  • Y hasta dentro de la Iglesia ya podemos hacer mucho:
  • Tampoco debemos olvidar que la participación, también, es espiritual: rezar por los gobernantes, discernir juntos, practicar la conversación en el Espíritu, educar la conciencia para no dejarse comprar ni manipular. La fe cristiana nos enseña que no basta indignarse: hay que implicarse.
  • No basta indignarse – si quedamos ahí, cometemos un pecado de omisión. Un sentimiento pasajero. Hay que implicarse – entonces más tarde escucharemos la voz del Señor: “Está bien, servidor bueno y fiel… entra a participar del gozo de tu señor. Y entraremos, como yo lo hizo la Virgen y detrás de ella innumerables santos también. Amén.


12 de agosto de 2026

Mons. Guillermo Steckling, OMI.

Obispo Emérito de la Diócesis de Ciudad del Este