Al celebrarse hoy, 29 de junio, Solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Día del Pontífice, el presbítero doctor, Erwin Soto, y el doctor en Comunicación y asesor de la Pastoral Social Nacional, Roque Acosta ofrecen sus reflexiones sobre lo que representa el Papa. Lo hacen desde diferentes enfoques que contribuyen a dimensionar el valor del también denominado Vicario de Cristo.
Santa Misa con motivo de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, con la bendición y la imposición de los palios a los nuevos arzobispos metropolitanos (@Vatican Media)

 

 

Padre Erwin Soto

El padre Erwin Soto resalta que Pedro -el primero del grupo de los Apóstoles y primer obispo de Roma- y sus sucesores son Cabeza visible de la Iglesia terrena, Vicario de Cristo para la Iglesia universal, principio de unidad para todos los católicos. “A través de la unión afectiva y efectiva con el Papa, estamos unidos con los cristianos de los cinco continentes”.

Agrega que el Papa tiene una potestad suprema, plena, inmediata y universal sobre la entera Iglesia Católica, y esta potestad, que no es dada por los hombres sino conferida por Dios, lleva consigo una enorme responsabilidad; por eso, si queremos ser buenos hijos de Dios, hemos de amar y pedir a Dios por el Papa. En la jerarquía de nuestros amores ha de estar, en primer lugar, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; en segundo lugar, la Virgen María; y en tercer lugar, el Papa”, subraya.

Respecto al Día del Papa, el padre Soto dice que en esta fecha hay que rezar, especialmente, por el Santo Padre, y colaborar con la colecta internacional (Óbolo de San Pedro) para contribuir con el fondo universal de la Iglesia, con el cual el Santo Padre ayuda económicamente a las regiones más necesitadas del mundo.

Oración y cercanía

“Dios quiere que sus gracias y bendiciones, su fuerza sobrenatural, le lleguen al Papa por distintos cauces o canales: Uno de ellos es la oración de los fieles por la persona, salud e intenciones del Sumo Pontífice”.

Dice que también podemos servirnos de las contrariedades y problemas de la vida, pidiéndole a Jesús que, con Él y gracias a Él, llevemos esas dificultades con paciencia; y que “esa fuerza de Cristo que nos sostiene en las adversidades también le llegue al Papa”.

Agrega que otro cauce más para ayudar al Papa puede ser escribirle cartas manifestándole nuestra unión y nuestro apoyo, que se las podemos enviar por correo postal o, a través de la Nunciatura Apostólica; o escribirle comentarios de apoyo en las cuentas oficiales del Papa (@pontifex en Instagram o @pontifex_es,  en X).

Sugiere además leer sus Encíclicas, Exhortaciones Apostólicas y Mensajes. “Podemos visitar la página oficial de la Santa Sede en internet (www.vatican.va) y otras páginas de agencias de noticias confiables (Vatican News, Aciprensa, Rome Reports) para estar enterados de las intervenciones del Papa en Roma o en sus viajes apostólicos, recomienda.

Otra forma de unión con el Papa es con nuestra ayuda económica, a través de las colectas parroquiales que se hacen con motivo de la solemnidad del 29 de junio.  “Un modo con el que podemos ayudar a personas de distintos países puede ser enviando nuestra colaboración a la Santa Sede para las obras de beneficencia que destine el Papa. Por ejemplo, ante los recientes terremotos de Venezuela, el Papa ha enviado una ayuda de 100.000 euros para los damnificados”, resalta.

Sobre el Papa actual

Doctor Roque Acosta

Por su parte, el doctor Roque Acosta se enfoca en la figura del actual Papa, León XIV, cuya elección como Sucesor de Pedro para este momento del siglo XXI, “es un signo claro de que el Espíritu Santo guía la Iglesia, cumpliendo la promesa de Jesucristo”.

Afirma que León XIV es hoy a la Iglesia lo que fue Pablo VI para su época. Así como el Papa Montini, Pablo VI, dio continuidad, concluyó e implementó las orientaciones del Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII, así también el Papa Prevost, León XIV, “claramente está dando continuidad y profundizando la eclesiología del Concilio Vaticano II, retomada con fuerza y convicción por el papa Francisco: Una Iglesia al servicio de la humanidad y la opción preferencial por los pobres”, apunta.

Añade que la elección de su nombre, León XIV, su exhortación apostólica “Dilexi te” y la carta encíclica Magnifica Humanitas definen el programa de su pontificado: una decidida apuesta por la defensa de la dignidad humana a la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia.

Afirma que el papa Prevost profundiza los principales procesos iniciados por Francisco: una Iglesia pobre para los pobres, la sinodalidad, el cuidado de la casa común y la propuesta de una paz desarmada y desarmante en el contexto de una tercera guerra mundial en cuotas, como decía Bergoglio.

A solo un año y unos meses de su pontificado, su mensaje firme y transparente es la defensa innegociable de la dignidad humana, sobre todo la de los más pobres y descartados de la sociedad, “constituyéndose en una muralla, en una referencia moral inexpugnable ante los intereses de los poderosos del mundo”.

Desafíos pastorales

Sobre los desafíos del actual Obispo de Roma, el doctor Acosta indica que ad intra (en el interior) trabajar incansablemente por una Iglesia más fiel al Evangelio, cuyo centro es el amor, que se expresa en la comunión, en la unidad en la diversidad. Profundizar las orientaciones del Concilio Vaticano II para dar respuestas a un mundo que camina hacia el individualismo, la fragmentación, la intolerancia, y el avance de ideologías y prácticas totalitarias “que desconocen y atropellan la dignidad humana, y lo miden todo desde la lógica de la utilidad y del beneficio”; de la lógica de la negación, la exclusión y, de ser necesario, la aniquilación de aquellos que no sirven a los intereses de personas y corporaciones “que hacen de la industria de la guerra su principal fuente de acumulación de poder y de riqueza”.

En este contexto, agrega, “el Papa es el principal referente moral para el mundo”. Denuncia y anuncia, a la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia: la preminencia absoluta de la dignidad humana, la promoción de una paz desarmada y desarmante, el diálogo en el marco de la cultura del encuentro, el cuidado de la casa común, el fortalecimiento del multilateralismo.

Santa Misa con motivo de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, con la bendición y la imposición de los palios a los nuevos arzobispos metropolitanos (@Vatican Media)

Obediencia y comunión

En el Día del Papa, el doctor Acosta, resalta la expresión “Cum Petro et sub Petro” (Siempre con Pedro y bajo Pedro), lema que, a criterio suyo, todos los católicos necesitamos asumir y practicar.

Y es que sin unidad, no hay Iglesia. Así lo quiso Jesús: “Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; y todo lo que ates sobre la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates sobre la tierra quedará desatado en los cielos” (Mateo 16,18-19).