Evangelio de hoy
MARTES DE LA SEMANA I DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO
Evangelio según San Marcos 1, 21-28
“Y su fama se extendió rápidamente por todas partes”
Jesús entró en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”. Pero Jesús lo increpó, diciendo: “Cállate y sal de este hombre”. El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un alarido, salió de ese hombre. Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: “¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!”. Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea. Palabra del Señor.
Meditación
Cuando leemos la llamada de los apóstoles, como hoy que Jesús se encuentra a Simón Pedro y a su hermano Andrés, les dice: ‘síganme, los haré pescadores de hombres’, podríamos pensar que solo para los que tienen un llamado al sacerdocio o a la vida consagrada, pero se equivocan. Cristo llama, es verdad, a algunos, como a mí, nos pide que lo dejemos todo para dedicarnos por completo a su servicio. Pero a ti y a mí, como bautizados, también nos llama. Y Cristo sigue llamando como hace dos mil años y me atrevería a decir que hoy llama con más fuerza que antes.
Nos llama a ser pescadores de hombres; sí, a pescar. La única manera de atraer hombres a que nos sigan es a través del testimonio. Si Simón y Andrés siguieron a Cristo sin conocerle, debía ser porque su presencia atraía, imponía; su autoridad, su firmeza, su ternura en la mirada.
Y aquí les lanzo la pregunta ¿Qué ve la gente en mí? ¿Atraigo por mi autenticidad, por mi solidez, por mi alegría, por mis principios y valores? O más bien no atraigo sino alejo por mis gritos, por mi soberbia, por mi vanidad, por mi crítica, por mi indiferencia.
Si soy de los primeros, llenaré la barca de la Iglesia de hombres y mujeres comprometidos con Cristo y su mensaje de amor. Y si soy de los segundos, pronto esa barca quedará vacía. Y lo más triste, es que me quedaré sola.
Escuchemos a Cristo que sale a mi encuentro hoy y me pide le siga para ayudarle a pescar y llenar la barca de hombres y mujeres felices y alegres, porque han encontrado a Aquél que les llene el corazón, al mismo Cristo Jesús. Transmitir alegría, paz, amor, certeza que solo Él, Cristo, me puede dar.
Evangelio de hoy, martes 13 de enero de 2026
Relacionados
- Actividades y Misas
- Campañas
- Carta Pastoral
- Catedral Metropolitana
- Catequesis
- Causa Monseñor Juan Sinforiano Bogarín
- Comunicación
- Comunicados
- Comunidades Eclesiales de Base
- Congreso Eucarístico 2017
- Congreso Eucarístico Arquidiocesano
- Decretos y Resoluciones
- Destacada
- Diaconado Permanente
- Educación
- Educación y cultura Católica
- El Evangelio de Hoy
- Evangelio en casa día a día
- Familia y Vida
- Familias
- Historia
- Homilías
- Instituto Superior San Roque González de Santa Cruz
- Juventud
- La Iglesia en Misión
- Liturgia
- Mes Misionero Extraordinario
- Movimientos Laicos
- Noticias del país y el mundo
- Orientaciones Pastorales
- Parroquias
- Pastoral de la vida
- Pastoral Social Arquidiocesana
- Santoral del día
- Semanario Encuentro
- Sin categoría
- Sínodo
- VISITA PAPAL
- Vocaciones y ministerios