Evangelio de hoy

VIERNES DE LA 25° SEMANA DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO

Evangelio según San Lucas 9, 18-22

“Tú eres el Mesías de Dios”

Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado”. “Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?”. Pedro, tomando la palabra, respondió: “Tú eres el Mesías de Dios”. Y él les ordenó terminantemente que no lo anunciaran a nadie, diciéndoles: “El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.  Palabra del Señor.

Meditación

Este texto menciona, por un lado, la opinión de los hombres ante Jesús, quienes lo identifican con un viejo profeta (cf. Lc 9,19) y, los discípulos, quienes a través de Pedro, le dicen que es el Cristo; por otro lado, Jesús se revela a sí mismo como el Hijo del hombre que padecerá, morirá y resucitará. Si pensamos en un ámbito prepascual, “Jesús es el Mesías” significaría ubicarlo en la espera de Israel en donde se mezclan ideales de conquista universal (a través del poder meramente temporal y humano, poniéndole como un señor que vence en la batalla de la vida aniquilando las fuerzas enemigas), soñar con revancha en relación con lo que pasaron en varias ocasiones en la historia y algunos rasgos con características religiosas. En un ámbito postpascual, sabemos la historia en que Pedro confiesa que Jesús es el Mesías de Israel que murió, ha sido glorificado por el Padre y fue constituido como Juez universal de la historia. Importante entender estas dos maneras de mirarle a Jesús.

En la perspectiva prepascual hay un rechazo. Pedro le siguió porque esperaba en la gloria de su triunfo, por ello, Jesús le contesta mostrando su camino de fracaso externo, no será precisamente el resultado de imponerse por encima de los demás, ni de dominio y expansión armamentista, sino el aparente fracaso de la Cruz. Luego de la Pascua la palabra Mesías cambiará de sentido, en referencia clara al Señor que muere y resucita.

Sólo cuando se unen las perspectivas del Mesías de la esperanza y del Hijo del hombre que asume el sufrimiento de la historia se logra una imagen válida de Jesús; por tanto, aceptar a Jesús no significa sólo confesarlo como el Mesías, sino también seguirlo en su camino de fidelidad en medio del sufrimiento y de la muerte en Cruz.

Perdón Señor porque muchas veces separamos tu mesianismo de tu descendencia hasta la carne humana pasando por el camino del sufrimiento y de la muerte. Ayúdanos a creer, celebrar y testimoniar nuestro ser cristiano en el mundo. Gracias por enseñarnos mostrándonos el camino con tu propia vida: Pasión, Muerte y Resurrección. Amén