María José Centurión: “Es una oportunidad para reflexionar desde una mirada esperanzadora cómo está nuestro mundo”
Esta nueva encíclica es un regalo del Papa León XIV, una herramienta clave para entender dónde estamos parados y de ahí poder seguir construyendo esa Iglesia más humana al estilo de Jesús: Inclusiva, crítica, solidaria, fraterna, promotora de una vida digna y plena hacia una “maravillosa humanidad”.
Es una oportunidad para reflexionar desde una mirada esperanzadora cómo está nuestro mundo a nivel social, político, económico, ecológico, en cuanto a narrativas comunicacionales, con la inmersión de la IA desde la más alta política, la dinámica de los algoritmos que terminan aventajando a las grandes empresas de tecnología mundial hasta lo más simple de nuestra cotidianeidad y cómo todo nos termina afectando como ciudadanos.
Poniendo énfasis desde el inicio en la Doctrina Social de la Iglesia, que aparece transversal a todo el documento, al igual que varias enseñanzas del Papa Francisco y otros pontífices que aportaron una mirada potente en el ámbito social desde la Iglesia para el mundo, como tendedora de puentes.
“Magnifica Humanitas” es un llamado a seguir haciendo desde lo poco, pequeño, posible para que sea progresivo; a “perseverar en el bien y seguir abriendo caminos de reconciliación” y promoviendo una “comunicación ecológica y desarmando discursos”, con la confianza de que todos podemos dar nuestro aporte para la construcción de la paz.
Me resuenan varias partes de la vida real que contiene esta nueva encíclica, pero me quiero quedar con un párrafo que me invita a mirar más allá, me interpela y me motiva a seguir caminando con otras y otros, dentro y fuera de la Iglesia: “La civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización. Por eso vale la pena detenerse y considerar algunos aspectos de cómo, cada uno en su ámbito, podemos colaborar en su construcción. “Sin pretender agotar el tema, propongo cinco vías de responsabilidad cotidiana y pública: desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar un sano realismo y relanzar el diálogo y el multilateralismo”.

Gerardo Gómez: “El Papa realiza una nueva síntesis de la Doctrina Social de la Iglesia, para ratificar que el mensaje del Evangelio siempre es actual y aplicable a las situaciones presentes”
La novel Encíclica del Papa León XIV sigue la lógica contextual de León XIII, que recordemos había escrito su Encíclica Rerum Novaron tomando fuerte conciencia de la situación moral, social y política en el contexto de la Revolución Industrial y Social de su tiempo.
Lo mismo realiza el actual Papa, quien también entiende que una verdad perenne, comunicada en un contexto determinado, como los Evangelios y las Carta Apostólicas, que son las primeras expresiones teológicas de la experiencia del encuentro personal con Jesucristo, no puede realizarse sin apreciar el contexto. León XIV y sus predecesores han tomado el ejemplo de Jesucristo quien, como gran pedagogo, iba tomando las experiencias cotidianas de sus oyentes para enseñarles y hacerles ver de qué modo actuaba el amor de Dios y cuál debería ser la respuesta adecuada del ser humano a ese amor.
Por eso el Papa se sumerge en el contexto histórico, no sin antes partir del paradigmático relato bíblico de la Torre de Babel (cf. Gn 11,1-9), en comparación con la reconstrucción de los muros de Jerusalén (cf. Ne 2-6), como símbolos de proyectos totalmente divergentes. Una centrada en las apetencias y la soberbia del poder; y la otra, en la responsabilidad compartida de quienes saben que solo juntos podrán recuperar su tierra prometida perdida por causa del exilio. Por eso realiza esa nueva síntesis de la Doctrina Social de la Iglesia, para ratificar que el mensaje del Evangelio siempre es actual y aplicable a las situaciones presentes.
¿Y cuál es ahora la situación por la que la humanidad está pasando y es objeto de preocupación, no sólo del Papa sino de muchos hombres y mujeres de buena voluntad? El nuevo armamentismo, los vientos de guerra y el uso de las tecnologías que pretenden constituirse en solapamientos de la conciencia de los seres humanos, antes que en herramientas capaces de promover la dignidad de los seres humanos.
Claramente, el Papa no es un anti tecnologías, sino manifiesta su legítima preocupación por el uso de las tecnologías con fines bélicos y otros para distorsionar la verdad, hasta el punto que podrían no tener ninguna consideración hacia quienes merecen protección por su situación de vulnerabilidad: los niños, los pobres, enfermos y toda la gente humilde que sufre las secuelas de los daños físicos y virtuales de tecnologías puestas al servicio de un sector fascinado por el armamentismo y el dominio del hombre por el hombre, quienes predican erróneamente que sólo el poder de las armas y las mentiras podrán defender la paz.
La convicción dicha con toda claridad es la contraria: la paz y la promoción de la paz se logra a partir del amor -la amistad social- que se expresa en el diálogo incesante e inclaudicable.
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