En la mañana del viernes 26 de junio inició el Consistorio Extraordinario convocado por el Santo Padre León XIV, con la celebración de la Santa Misa en la Basílica de San Pedro y la apertura oficial de los trabajos en el Aula Pablo VI.

Tras la invocación al Espíritu Santo, el Santo Padre dirigió un profundo mensaje al Colegio Cardenalicio, invitándonos a caminar juntos en un espíritu de comunión, corresponsabilidad y discernimiento. Asimismo, pidió a los cardenales un apoyo firme, franqueza y lealtad en el servicio a la Iglesia universal.

Primera Sesión

La primera sesión estuvo dedicada a la reflexión sobre la pregunta: «¿En qué mundo estamos llamados hoy a anunciar el Evangelio?». Para el trabajo en grupos se propusieron dos interrogantes:

  •  ¿Cuáles son los sufrimientos, tensiones y desafíos que afectan hoy a los pueblos y a las Iglesias particulares confiadas a nuestro cuidado?
  •  ¿Qué signos de esperanza, de fidelidad al Evangelio y de reconciliación deben ser presentados al discernimiento común de la Iglesia?

En nuestro grupo de trabajo, integrado por once cardenales, participamos en un diálogo fraterno y enriquecedor, compartiendo nuestras experiencias pastorales y respondiendo a las preguntas propuestas por el Santo Padre, en un clima de escucha, respeto, libertad y discernimiento.

Segunda sesión

Por la tarde, la segunda sesión abordó el tema «La cultura del poder y la civilización del amor», inspirada en el capítulo V de la encíclica Magnifica Humanitas. Las preguntas que guiaron el diálogo fueron:

  •  ¿Cómo afectan las tensiones, divisiones y conflictos del mundo actual a la vida de nuestras Iglesias y de nuestros pueblos?
  •  ¿Qué lenguajes, actitudes y prácticas pueden favorecer la reconciliación, la convivencia y la paz?

También en esta segunda sesión continuamos el trabajo en nuestro grupo de once cardenales, siguiendo la metodología sinodal propuesta por el Santo Padre, que favorece la escucha recíproca, el intercambio de experiencias y el discernimiento comunitario.

Al concluir la jornada, aproximadamente a las 19:15, tuve la gracia de encontrarme con el Santo Padre, el Papa León XIV, con quien pude intercambiar un cordial saludo.

En la ocasión le hice entrega de un pequeño obsequio en nombre de la Arquidiócesis de la Santísima Asunción: un estuche con los vasos sagrados para los santos óleos, grabado con el nombre de nuestra Arquidiócesis.

Le manifesté que los fieles del Paraguay rezan por él y lo encomiendan diariamente al Señor, para que le conceda fortaleza, sabiduría y abundantes gracias en el ejercicio de su ministerio petrino. El Santo Padre recordó con gratitud ese constante acompañamiento espiritual del pueblo paraguayo.

Asimismo, le expresé mi agradecimiento por habernos convocado a este Consistorio Extraordinario, que constituye un valioso espacio de comunión, escucha y discernimiento entre los cardenales.

Invito a todos los fieles a seguir rezando por el Santo Padre y por los frutos de este Consistorio, para que el Espíritu Santo continúe guiando a la Iglesia en su misión de anunciar el Evangelio y servir a toda la humanidad.

 

+ Adalberto Card. Martínez Flores

Arzobispo Metropolitano de la Santísima Asunción