Evangelio de hoy

VIERNES DE LA XV SEMANA DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO

Evangelio según San Mateo 12, 1-8

“Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado”

Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas. Al ver esto, los fariseos le dijeron: “Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado”. Pero él les respondió: “¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes? ¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta? Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa ‘prefiero la misericordia al sacrificio’, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado”. Palabra del Señor.

Meditación

 La paz auténtica que Cristo ofrece a los pueblos. Antes se decía que la paz verdadera no era la mera ausencia de guerra. Hoy sabemos por las diversas guerras, que en el fondo nos hemos engañado y sufrimos una violencia solapada

En la “remisión de los pecados” encontramos una sabia orientación de vida nueva. La paz auténtica, el shalom shabat por el que Cristo padeció y resucitó.

    Decía el papa Francisco: “Sucede “al encontrarnos en presencia del Señor” (ver Jn 20, 19s). No existe esa paz como “un sentimiento almibarado, ni una especie de armonía panteísta con las energías del cosmos … (serían inventos humanos y engañosos). Muy al contrario, lo encontramos en el camino, al “cargar con su yugo” durante la jornada, ocasional o diaria, enlutada o festiva. La paz de Cristo no conoce arrogancia ni prepotencia, indiferente ni calmante, sino en las obras de los mansos y humildes de corazón (Jn 13,34; 15,12)”.

    En esta sociedad disgregada y doliente se requiere un verdadero remedio para sus heridas: heridas materiales como el hambre y las injusticias, psicológicas y morales, causadas por un falso bienestar. El hombre tiene la orientación moral, legal y espiritual: el amor fraterno, la amistad de la fuente amorosa de Dios en el Bautismo, la oración del Padrenuestro, la limosna, el perdón y la generosidad.

¡Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor! 

¿Cómo pagaré al Señor

 todo el bien que me ha hecho?

Alzaré la copa de la salvación

invocando el nombre del Señor. R/