Santuario Ecológico de la Parroquia San José de los Campos Limpios
Hechos 1,13-14; 2,1-6 – Salmo 103 – Juan 14,15-17
Queridos hermanos y hermanas; queridos padres de familia, padrinos y madrinas; apreciados directivos, docentes y catequistas del Colegio San Roque González de Santa Cruz; y, de manera muy especial, queridos 80 jóvenes que hoy recibirán el sacramento de la Confirmación: la Iglesia se llena de alegría por ustedes. Hoy no termina un camino; hoy comienza una nueva etapa. Con la Confirmación, el Espíritu Santo los fortalece para que vivan con mayor madurez la fe recibida en el Bautismo y sean auténticos discípulos y misioneros de Jesucristo.
La primera lectura nos presenta una escena llena de esperanza. Los apóstoles estaban reunidos con María, la Madre de Jesús, perseverando en la oración mientras esperaban la promesa del Señor. De pronto llegó Pentecostés: un viento impetuoso llenó la casa y unas lenguas como de fuego descendieron sobre cada uno de ellos. Aquellos hombres, antes llenos de temor, salieron con valentía a anunciar el Evangelio. El Espíritu Santo transformó sus corazones y cambió la historia de la Iglesia. Lecturas CONFIRMACIÓN.pdf
Ese mismo Espíritu Santo desciende hoy sobre ustedes. No reciben simplemente un rito o una tradición. Reciben la fuerza de Dios para vivir como cristianos. La unción con el santo crisma imprimirá en ustedes un sello espiritual permanente. A partir de hoy estarán llamados a dar testimonio de Cristo con sus palabras, con sus decisiones y con toda su vida.
Jesús nos dice en el Evangelio: «Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. Yo rogaré al Padre y Él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes». El Espíritu Santo nunca abandona a quien le abre el corazón. Él será la luz en las decisiones difíciles, la fortaleza en las pruebas, el consuelo en el sufrimiento y la alegría en los momentos de esperanza. Lecturas CONFIRMACIÓN.pdf
Hoy recordamos también los siete dones del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Son dones para toda la vida. La sabiduría les permitirá descubrir lo verdaderamente importante; la fortaleza los sostendrá cuando deban defender el bien; el consejo los ayudará a elegir el camino correcto; la piedad hará crecer en ustedes el amor por Dios y por los hermanos.
Vivimos en un tiempo en el que muchos jóvenes reciben innumerables mensajes a través de las redes sociales y de los medios de comunicación. Algunos ayudan a crecer; otros confunden. El Espíritu Santo les enseñará a discernir, a distinguir la verdad de la mentira, el bien del mal, la libertad auténtica de aquello que termina esclavizando el corazón.
El salmo nos hacía repetir: «Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra». Esa renovación comienza por cada uno de nosotros. Cuando un joven decide ser honesto, respetuoso, solidario, responsable en sus estudios y cercano a Dios, el Espíritu Santo ya está renovando la sociedad desde dentro.
Permítanme recordar hoy a una joven de nuestra Iglesia de Asunción: Cinthia Elizabeth Pérez González, de la parroquia Sagrados Corazones de Jesús y María. Recibió el sacramento de la Confirmación siendo adolescente y, a los 16 años, el Señor la llamó a la casa del Padre, después de afrontar con admirable fe una grave enfermedad. Muchos de ustedes no la conocieron, pero quienes tuvimos la gracia de acompañarla recordamos su serenidad, su confianza en Dios y la esperanza con la que vivió cada día. Su vida nos enseña que la santidad no depende de la edad, sino de un corazón abierto al Espíritu Santo. El mismo Espíritu que hoy ustedes reciben la sostuvo en la prueba y la condujo al encuentro definitivo con el Señor.
Queridos jóvenes, nadie sabe cuánto durará su vida, pero todos podemos decidir cómo vivirla. No esperen al mañana para hacer el bien. No esperen a ser adultos para amar, servir, perdonar o comprometerse con la Iglesia. El Espíritu Santo los llama hoy a ser luz para sus compañeros, esperanza para sus familias y testigos de Cristo allí donde les toque vivir.
Celebramos esta Eucaristía en el Santuario Ecológico de la Parroquia San José de los Campos Limpios. La belleza de este lugar nos recuerda que la creación es un regalo de Dios confiado a nuestras manos. El mismo Espíritu Santo que descendió en Pentecostés sigue renovando la faz de la tierra y nos invita a cuidar la casa común, respetando la naturaleza y promoviendo una cultura del cuidado que abarque también a cada persona, especialmente a los más pequeños, frágiles y vulnerables.
Ustedes pertenecen al Colegio San Roque González de Santa Cruz. Llevar el nombre del primer santo paraguayo es un honor y también una misión. San Roque anunció el Evangelio con valentía y entregó su vida por Cristo. Hoy ustedes están llamados a continuar esa misión, no necesariamente viajando a tierras lejanas, sino siendo misioneros en sus hogares, en el colegio, entre sus amigos y en cada ambiente donde vivan.
Queridos padres, padrinos, docentes y catequistas: gracias por acompañar a estos jóvenes hasta este momento. Ellos seguirán necesitando de ustedes. El mejor regalo que pueden ofrecerles no es solamente un recuerdo de este día, sino el testimonio de una vida cristiana coherente, una familia que reza unida, que sabe perdonar y que vive el Evangelio.
Queridos confirmandos, la Iglesia cuenta con ustedes. Participen en la Eucaristía dominical, alimenten su amistad con Jesús mediante la oración, acérquense con frecuencia al sacramento de la Reconciliación y no tengan miedo de responder generosamente si el Señor los llama al sacerdocio, a la vida consagrada, al matrimonio cristiano o a una vida laical comprometida al servicio del bien común.
Que la Santísima Virgen María, que acompañó a los apóstoles en Pentecostés, los proteja siempre. Que San Roque González de Santa Cruz interceda por este colegio y por cada uno de ustedes. Y que el testimonio de Cinthia Elizabeth Pérez González les recuerde que una vida, aunque sea breve, puede alcanzar una gran fecundidad cuando está llena de la gracia de Dios.
Que el Espíritu Santo haga de ustedes jóvenes valientes, alegres, generosos y santos; jóvenes capaces de sembrar reconciliación, construir la paz y trabajar siempre por el bien común.
Amén.
Asunción, 17 de julio de 2026
+ Adalberto Card. Martínez Flores
Arzobispo Metropolitano de la Santísima Asunción
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