Esta fiesta, que se celebra desde el siglo IV, destaca el primado de Pedro como signo de la unidad de la Iglesia.
 
La Cátedra de un obispo es el signo de su autoridad de doctor, de sumo sacerdote y de pastor. Así, la Cátedra de San Pedro recuerda la misión que Cristo ha confiado a su Apóstol: la de confirmar la fe a sus hermanos. La fe de Pedro es la roca sobre la cual Cristo edificó su Iglesia.