Evangelio de hoy

SÁBADO DE LA XV SEMANA DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO

Evangelio según San Mateo 12, 14-21

“Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones”

Los fariseos se confabularon para buscar la forma de acabar con Jesús. Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Grandes multitudes lo siguieron, y los sanó a todos. Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías: “Éste es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre”. Palabra del Señor.

Meditación

La paz auténtica que Cristo ofrece a los pueblos. Antes se decía que la paz verdadera no era la mera ausencia de guerra. Hoy sabemos por las diversas guerras, que en el fondo nos hemos engañado y sufrimos una violencia solapada

En la “remisión de los pecados” encontramos una sabia orientación de vida nueva. La paz auténtica, el shalom shabat por el que Cristo padeció y resucitó.

    Decía el papa Francisco: “Sucede “al encontrarnos en presencia del Señor” (ver Jn 20, 19s). No existe esa paz como “un sentimiento almibarado, ni una especie de armonía panteísta con las energías del cosmos … (serían inventos humanos y engañosos). Muy al contrario, lo encontramos en el camino, al “cargar con su yugo” durante la jornada, ocasional o diaria, enlutada o festiva. La paz de Cristo no conoce arrogancia ni prepotencia, indiferente ni calmante, sino en las obras de los mansos y humildes de corazón (Jn 13,34; 15,12)”.

    En esta sociedad disgregada y doliente se requiere un verdadero remedio para sus heridas: heridas materiales como el hambre y las injusticias, psicológicas y morales, causadas por un falso bienestar. El hombre tiene la orientación moral, legal y espiritual: el amor fraterno, la amistad de la fuente amorosa de Dios en el Bautismo, la oración del Padrenuestro, la limosna, el perdón y la generosidad.

¡Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor! 

¿Cómo pagaré al Señor

 todo el bien que me ha hecho?

Alzaré la copa de la salvación

invocando el nombre del Señor. R/