Evangelio de hoy

VIERNES III DE PASCUA

Evangelio según San Juan 6, 51-59

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo”

Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm. Palabra del Señor.

Meditación

El misterio del Pan de Vida, hace revelar el verdadero encuentro con el Señor resucitado y presente en la Eucaristía, y que es “Fuente y Culmen” de la vida cristiana, es Cristo mismo y a Él tiende toda la acción de la Iglesia. Su presencia nos hace trascender a la vida futura y eterna, la Esperanza que no defrauda.

El Evangelista Juan escribe fe, Pan, vida, resurrección en contraposición a la incredulidad, maná del desierto y muerte. Ante el discurso del Pan de vida, hubo una deserción masiva de muchos de sus seguidores.

La Iglesia vive de la Eucaristía, nos decía Benedicto XVI, más que una definición o slogan, es una “correlación inseparable”, ya que la Eucaristía edifica a la Iglesia, y la Iglesia, a su vez hace la Eucaristía. Es el tesoro que la Iglesia ha recibido de su Maestro en la víspera de Su pasión.

-Haz Señor que crea siempre en Tu presencia real y viva en cada Eucaristía.

-Concédeme ser pan para los demás.