El Comité Olímpico Paraguayo fue sede del primer Encuentro de la Super Región Hispanoamérica Sur de los Equipos de Nuestra Señora, movimiento católico internacional de espiritualidad conyugal.

Participaron matrimonios de Argentina, Uruguay, Chile, Ecuador, Paraguay y Perú e invitados de México, Colombia y España.  Entre el jueves y el domingo, 520 participantes, entre equipistas y consiliarios (sacerdotes).

La actividad empezó el jueves de tarde, con la celebración de una Santa Misa de inicio a cargo del Cardenal Adalberto Martínez, Arzobispo de Asunción; y culmino ayer domingo.

“Muchos de ustedes han venido de lejos y traen la riqueza de su experiencia, sus luchas y su fe. Su presencia nos fortalece. Que este intercambio dé frutos en redes de equipos y de familias capaces de responder a necesidades concretas: visitar a quienes están solos, orientar a un matrimonio en crisis y ayudar a una familia que necesita apoyo. Que cada equipo pueda decir con hechos: «Estamos con ustedes»”, exhortó el Cardenal Adalberto a las delegaciones.

Inspirado en la expresión del papa Francisco, “La Iglesia es familia de familias” (Amoris laetitia, 87), dijo que no se puede olvidar a las familias que viven en las periferias geográficas y existenciales de nuestros países.

“Hay hogares donde la pobreza muerde, donde falta el trabajo y donde la incertidumbre desgasta la convivencia. Hay familias heridas por la violencia intrafamiliar y por los feminicidios. Para algunas personas, la casa se ha convertido en un lugar de miedo”.

Agregó que hay lágrimas que parecen caer en tierras desérticas, sin encontrar a nadie que las recoja. “Como Iglesia, necesitamos escuchar ese dolor y acercarnos con una ayuda concreta·, animó.

El amor nunca justifica el maltrato, afirmó. Cuidar a la familia exige proteger la dignidad y la integridad de cada uno. “Pensemos también en los hijos que sufren, en los jóvenes que pierden el horizonte de esperanza y en las familias golpeadas por las adicciones”.

Agregó que los tentáculos del crimen organizado amenazan y dañan la salud pública, debilitan la convivencia y hieren la vida espiritual de nuestros pueblos.

“Ante estas realidades, la comunidad cristiana está llamada a acompañar, prevenir, sostener los procesos de recuperación y colaborar con quienes trabajan por la protección de la vida. Cada joven necesita saber que su vida vale y que hay personas dispuestas a ayudarlo a recuperar la esperanza”.

SOBRE EL MOVIMIENTO

El Cardenal Adalberto recordó a las parejas participantes que el amor matrimonial necesita tiempo, atención y cuidado. Dijo que los Equipos de Nuestra Señora cuentan con los llamados Puntos Concretos de Esfuerzo: la escucha asidua de la Palabra de Dios, la oración personal, la oración conyugal, el diálogo entre los esposos o “deber de sentarse”, la regla de vida y el retiro anual.

“Son medios para dejar que Cristo transforme la vida. La Palabra orienta; la oración nos abre a Dios; el diálogo nos ayuda a comprendernos; la regla de vida nos invita a trabajar sobre aquello que necesitamos mejorar; y el retiro permite renovar las fuerzas”

 Hablar con sinceridad, escuchar sin apuro y ponerse juntos ante el Señor también es “entrenarse para amar”, apuntó.

En medio de tantas ocupaciones, resaltó, rezar es hacer espacio para escuchar al Señor y poner ante él lo que estamos viviendo. “Ese encuentro alimenta el amor que después necesitamos expresar en nuestras decisiones y acciones”.

TEMAS DEL ENCUENTRO

Con el lema “Juntos en Caná, celebrar, transformar, servir”, el Encuentro regional de los Equipos Nuestra Señora fue un espacio de reflexión y oración. Hubo jornadas de formación sobre temas como “La Cultura del encuentro”, “María, atenta a las necesidades”; “Trabajar con otros: la docilidad de Jesús”; “la vocación a la santidad” y “¿Cómo seguimos?”.

Desarrollaron las conferencistas el padre Andrés Ulloa, la hermana Nancy Fretes; Clarita Frandiño y Edgardo Bernal; Mercedes Gómez-Ferrer y Alberto Pérez, y el padre Gustavo Antico. 

Como parte de la dinámica, incluyeron testimonios y trabajos interequipos. Hubo varias celebraciones eucarísticas, envío, y un acto de cierre, ayer domingo pasado el mediodía.