Hoy celebramos el día de Santa Teresita del Niño Jesús, también conocida como Teresa de Lisieux. Fue una monja carmelita francesa que se convirtió en una de las figuras más influyentes de la espiritualidad católica del siglo XX.

Santa Teresita nació en Alençon, Francia, en 1873.…

Teniendo un deseo inmenso del martirio, acudí a las cartas de san Pablo, para tratar de hallar una respuesta. Mis ojos dieron casualmente con los capítulos doce y trece de la primera carta a los Corintios, y en el primero de ellos leí que no todos pueden ser al mismo tiempo…

¡Hoy celebramos el día de San Pío de Pietrelcina!
San Pío, también conocido como Padre Pío, fue un fraile y sacerdote franciscano italiano que vivió entre 1887 y 1968. Es famoso por haber recibido los estigmas de Cristo, es decir, las mismas heridas que Jesús sufrió en la cruz.…

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Evangelio de hoy, martes 06 de enero de 2026
Destacada, El Evangelio de Hoy

Evangelio de hoy, martes 06 de enero de 2026 

Evangelio de hoy

MARTES DEL TIEMPO DE NAVIDAD

Evangelio según San Marcos 6, 34-44

“Denles de comer ustedes mismos”

Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato. Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Éste es un lugar desierto, y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vaya a los campos y poblaciones cercanos a comprar algo para comer”. Él respondió: “Denles de comer ustedes mismos”. Ellos le dijeron: “¿Tendríamos que ir a comprar doscientos denarios de pan para dar de comer a todos?”. Jesús preguntó: “¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver”. Después de averiguarlo, dijeron: “Cinco panes y dos pescados”. Él les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde, y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta. Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente. Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado. Los que comieron eran cinco mil hombres. Palabra del Señor.

Meditación

Este pasaje del Evangelio comienza con un gran detalle de Jesús. Dice que al ver a la multitud, sintió compasión de ellos porque estaban como ovejas sin pastor. Me impresiona que Jesús, aun estando cansado y buscando un momento de descanso con sus apóstoles, no ve a la gente como una interrupción, sino como una necesidad que debe ser atendida. 

Lo primero que hace no es darles de comer, sino que se pone a enseñarles. Esto nos hace recordar que nuestra primera necesidad es siempre la necesidad espiritual. El Señor sabe que antes de llenar el estómago, necesitamos que su Palabra llene nuestro corazón y nos dé dirección. 

Veamos ahora cuál es nuestra realidad frente a los problemas de los demás. Los discípulos, al ver que se hacía tarde, le sugieren a Jesús que despida a la gente para que vayan a comprar comida. Era la salida más fácil: que cada quien resuelva su problema, pero Jesús los desafía con una frase que los sacude: ‘denles ustedes de comer’. 

A veces nos pasa lo mismo. Vemos la necesidad de un vecino, de un familiar o de alguien en la calle y pensamos que alguien más se hará cargo, que a nosotros no nos toca. Jesús nos invita a no dar la espalda, a involucrarnos y a entender que nuestra fe también se traduce en ser generosos con los demás.

El milagro ocurre cuando los discípulos revisan lo que tienen: cinco panes y dos peces, ¿y qué es esto para tanta gente? Sin embargo, Jesús toma ese poco, da gracias y el milagro sucede: todos comieron hasta quedar satisfechos y hasta sobró. ¡Qué gran lección! 

A veces dejamos de ayudar porque pensamos que lo que tenemos es muy poco: poco dinero, poco tiempo o poco talento. Pero la clave no es la cantidad, sino en manos de quién lo ponemos. Si ponemos nuestro poco en las manos de Dios, Él lo bendice y lo multiplica de formas que no podemos ni imaginar. 

Esta semana, si tienes oportunidad, busca compartir algo de aquello que sientas que es escaso en tu vida. No tiene que ser solo dinero, puede ser compartir quince minutos de tu tiempo con alguien que se siente solo o compartir un poco de tu comida con alguien que lo necesita. Confía en que Dios hará que ese pequeño gesto rinda mucho más de lo que esperas. 

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