“Para nosotros la verdad no es una construcción manipulable ni una herramienta de poder. La verdad tiene un rostro y un nombre: Jesucristo, camino, verdad y vida. Por eso comunicar la verdad implica valentía moral, honestidad intelectual y fidelidad al Evangelio. La mentira repetida muchas veces puede intentar confundirse con la verdad, pero jamás podrá apagar la luz de Cristo ni silenciar la fuerza liberadora del Evangelio”, expresó esta noche el Cardenal Adalberto Martínez ante miembros de la Asociación de Comunicadores Católicos del Paraguay, organización que celebra en la fecha 30 años de existencia.

La celebración eucarística tuvo lugar en la Iglesia del Obispado Castrense y fue presidida por el Arzobispo de Asunción. Estuvieron presentes los miembros dela Comisión Directiva de la ACCP, encabezados por la presidenta de la organización, periodista Karina Benítez.

En su homilía, el Cardenal Martínez dijo que hoy vemos cómo muchas veces se intenta sabotear la verdad para instalar la mentira, manipular conciencias o distorsionar la realidad. “Frente a esta situación, los comunicadores católicos —ya sea en los medios tradicionales, en las redes sociales personales o institucionales, en empresas de comunicación o en plataformas digitales— no deberían dejarse extorsionar por las noticias falsas, por intereses ideológicos, económicos o políticos que buscan deformar la verdad y sembrar confusión en la sociedad”, exhorto.

En su reflexión, resaltó que hay hambre de verdad, hambre de esperanza y hambre de palabras limpias que ayuden a construir fraternidad y paz social.

“Vivimos en un tiempo donde abundan las palabras, las imágenes y los mensajes, pero muchas veces falta verdadera comunicación. Hay mucha conexión digital, pero poca cercanía humana. Por eso la misión de los comunicadores católicos sigue siendo profundamente necesaria: custodiar el alma humana, escuchar el clamor de quienes sufren y ayudar a que nadie sea reducido a una estadística, a un perfil o a un número”.

Destacó el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, celebrada el domingo último, en el que el Santo Padre invita a “preservar voces y rostros humanos”, recordándonos que, en medio del crecimiento de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías, nunca debemos perder la centralidad de la persona humana.

En palabras del Cardenal la comunicación cristiana está llamada a revelar el rostro humano y misericordioso de Dios en medio del mundo. “Busca más bien impactar con buenas noticias, tan necesarias para relatar y comunicar encuentros que edifican, fortalecen los corazones, construyen comunión y abren caminos esperanzadores para la sociedad y para la vida de las personas”.

El Arzobispo valoró el impulso que el 19 de mayo de 1996, durante el Primer Congreso de Comunicadores Católicos del Paraguay, dieron el entonces padre y hoy Cardenal Cristóbal López y otros comunicadores a la creación de la ACCP, y recordó con gratitud a Jorge Bazán Gómez, ex director de Radio Cáritas; y a Carlos Cabrera, ex reportero de la misma emisora, quienes ya partieron, y que con tantos otros servidores de la comunicación ofrecieron su talento y su voz al servicio de la verdad, de la evangelización y de la dignidad humana.