- Queridas hermanas Hijas de la Caridad, hermanas todas en Cristo Resucitado:
Con alegría nos unimos espiritualmente a la Asamblea Provincial 2026 de las Hijas de la Caridad, Provincia Nuestra Señora de la Misión América-Sur, que se está realizando en la casa de retiros Marianela, en Atyrá, Paraguay, bajo el lema: “Artesanas de paz y esperanza”. En esta Asamblea participan hermanas provenientes de distintos países de América del Sur (Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay), reunidas para vivir un tiempo de oración, discernimiento y renovación de la misión vicentina al servicio de los más pobres.
- En estos días ustedes están compartiendo experiencias, escuchando juntas la voz del Espíritu Santo y renovando la alegría de la vocación recibida. Este encuentro expresa también la riqueza de una vida consagrada que continúa acompañando las heridas, esperanzas y búsquedas de nuestros pueblos latinoamericanos.
- El lema de esta Asamblea, “Artesanas de paz y esperanza”, ilumina profundamente este tiempo de encuentro y discernimiento. La imagen de una artesana evoca paciencia, cercanía, creatividad y trabajo silencioso. Así también la paz y la esperanza muchas veces se construyen en los pequeños gestos cotidianos, en la escucha, en la presencia cercana y en la fraternidad compartida.
- Santa Luisa de Marillac (1591–1660) y san Vicente de Paúl (1581–1660) comprendieron profundamente que el corazón del Evangelio pasa por la cercanía a quienes sufren. Allí encontramos el centro de la espiritualidad vicentina: descubrir el rostro de Cristo en el pobre, en el enfermo, en el anciano, en el niño abandonado y en tantas personas heridas que llevan llagas físicas, humanas o espirituales. Y también comprender que existen otras pobrezas más profundas, cuando el ser humano rechaza a Dios, pierde el sentido de la vida o menosprecia la dignidad y el sufrimiento del prójimo.
- La vida de san Vicente de Paúl deja también testimonios profundamente conmovedores de cercanía y compasión hacia los más sufrientes. Cuando acompañaba espiritualmente a los condenados a las galeras —los prisioneros obligados a remar en los barcos de la época— no se quedó solamente en las palabras o en la predicación. Se acercó a sus sufrimientos concretos, escuchó sus dolores y compartió las humillaciones y durezas que vivían aquellos hombres encadenados. Se recuerda incluso aquella experiencia en que tomó el remo de uno de los esclavos enfermos y comenzó él mismo a remar junto a ellos. Ese gesto expresa admirablemente el corazón de la caridad vicentina: no mirar el sufrimiento humano desde lejos, sino acercarse, compartirlo y cargar también con el peso de los demás.
- Santa Luisa aprendió mucho de María Santísima, mujer humilde, servidora y disponible al Espíritu Santo. María puede ser contemplada verdaderamente como Madre de la Caridad, porque en ella resplandece el amor misericordioso de Dios hecho cercanía y servicio. Y también, de alguna manera, como la primera Hija de la Caridad, porque salió presurosa al encuentro de Isabel llevando a Cristo en su corazón y poniéndose al servicio de los demás con sencillez y ternura.
- También dentro de la espiritualidad vicentina resplandece la figura de santa Catalina Labouré (1806–1876), humilde hija de la caridad que recibió las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa en París. Y junto a ella resplandecen también tantas otras mujeres santas de la Familia Vicentina, como sor Rosalie Rendu (1786–1856), conocida como “la madre de los pobres”, y tantas hermanas anónimas que hicieron de su vida un Evangelio vivido en medio del sufrimiento humano.
- La Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas (CLAR) anima y acompaña la vida religiosa en nuestro continente, promoviendo la comunión, el discernimiento y la misión evangelizadora. El actual Horizonte Inspirador 2025-2028 invita precisamente a caminar juntas en comunión, atravesando fronteras y fortaleciendo una Iglesia cercana, sinodal y esperanzadora, comprometida con la vida de nuestros pueblos.
- El Evangelio continúa diciendo: “Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo”. Estas palabras iluminan profundamente esta Asamblea Provincial. También este encuentro tiene el sentido de un renovado envío misionero. Después de estos días de oración, discernimiento y comunión fraterna, ustedes volverán a sus comunidades, hospitales, escuelas, hogares y lugares de servicio llevando nuevamente la alegría del Evangelio y el carisma vicentino a las distintas realidades de América Latina y el Caribe.
- Este envío misionero nace de Cristo mismo. Él continúa enviando a su Iglesia al encuentro de las heridas humanas, de las pobrezas materiales y espirituales, de quienes necesitan cercanía, esperanza y consuelo. El carisma recibido de san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac permanece vivo y fecundo a través del tiempo. Y, como la Iglesia misma, continúa actualizándose ante los nuevos desafíos humanos, sociales y espirituales de nuestro tiempo, conservando siempre la fidelidad al Evangelio y la cercanía a los más pobres.
- En este camino de renovación y esperanza, también las palabras recientes del papa León XIV iluminan la vida consagrada y la misión de la Iglesia. El Santo Padre insiste en la necesidad de construir unidad, paz y comunión en medio de un mundo herido por divisiones y violencias. Y seguramente seguirá siendo una referencia importante para este tiempo misionero de la Iglesia la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (“La alegría del Evangelio”) del papa Francisco, especialmente en su llamado a una Iglesia en salida, cercana a las periferias humanas y existenciales, capaz de llevar la alegría del Evangelio a todos.
- Hace pocos meses, los cardenales nos hemos reunido también para discernir juntos sobre la vida y la misión de la Iglesia en este tiempo histórico. Y en ese contexto aparecía con mucha fuerza la necesidad de continuar caminando en una Iglesia evangelizadora, cercana, sinodal y misionera. Por eso, Evangelii Gaudium continúa siendo de alguna manera una hoja de ruta para este tiempo eclesial y seguramente también para el pontificado del papa León XIV, especialmente en todo lo relacionado con la misión, la cercanía a los pobres y la renovación evangelizadora de la Iglesia.
- Desde nuestros países —Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay— han llegado también a esta Asamblea los rostros, sufrimientos y esperanzas de nuestros pueblos. Y en medio de esas realidades continúa brillando silenciosamente el testimonio de la caridad, de la cercanía y del servicio realizado en hospitales, hogares, escuelas y comunidades vulnerables.
- En la primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, san Pablo se despide de la comunidad de Éfeso y deja palabras profundamente iluminadoras para toda misión cristiana: “Siempre os he enseñado que es trabajando como se debe socorrer a los necesitados”, recordando además aquellas palabras de Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir”. Esta enseñanza del apóstol se conecta profundamente con todo lo que ustedes están reflexionando en esta Asamblea Provincial, especialmente en relación con el servicio a los más necesitados y vulnerables.
- Y aunque muchas veces el servicio realizado pueda parecer pequeño ante tantas necesidades humanas, viene a la memoria aquella expresión atribuida a santa Teresa de Calcuta: ante un mar de necesidades, una gota de caridad parece pequeña, pero esa gota hace la diferencia. Así también, cada gesto de cercanía, cada visita, cada cuidado silencioso, cada palabra de consuelo y cada servicio ofrecido con amor tienen un inmenso valor delante de Dios y en el corazón de quienes sufren.
- Queridas hermanas, gracias por mantener encendida la llama de la caridad vicentina en América Latina y el Caribe. Ponemos también en oración a nuestros pueblos y realidades concretas, especialmente a Bolivia, donde en estos días se viven tensiones sociales, protestas y cierres de rutas que están provocando dificultades en el abastecimiento, en la movilidad y en la vida cotidiana de muchas familias, especialmente de los más pobres y vulnerables. Pedimos al Señor que conceda caminos de diálogo, entendimiento, reconciliación y paz social. Y que esta Asamblea Provincial sea también un tiempo de gracia, comunión y esperanza compartida para toda nuestra región latinoamericana.
- Que María Santísima, Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, acompañe este camino, y que san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac intercedan siempre por toda la Familia Vicentina.
20 de mayo de 2026
Card. Adalberto Martínez Flores
Arzobispo Metropolitano de Asunción
Homilía | Asamblea Provincial 2026 de las Hijas de la Caridad, Provincia Nuestra Señora de la Misión América-Sur
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