Evangelio de hoy

MARTES DE LA XVII SEMANA DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO

Evangelio según San Mateo 13, 36-43

“Allí habrá llanto y rechinar de dientes”

Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña en el campo”. Él les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!”. Palabra del Señor.

Meditación

   Para entender la parábola de la cizaña en el campo, tenemos que poner la mirada y el corazón en un pedazo de la parábola del sembrador. La semilla que cae en tierra buena da frutos, unos 100, otros 60 y otros 30×1. Para fertilizar el suelo hay que abonarla con abonos que se hacen de estiércol.

El estiércol es el deshecho. Cristo es el deshecho de los hombres (Is 53:3 4to cantico del Siervo Sufrimiente).  Lo que el hombre desecha de su vida, lo que esconde de su historia porque le da vergüenza, “eso” le sirve a Dios para fertilizar tu corazón, y hacerle tierra apta para el cultivo.

En el Caso de la cizaña, por ende, son todos aquellos que no quieren ser desechos de los hombres, que no quieren pasar por el fracaso de la cruz, aquellos que ven en la crucifixión con Cristo una maldición. En cambio, aquellos que entran en la voluntad del Padre, que aceptan ser crucificados con Cristo, que mueren en Cristo, son el trigo del Señor.