El Cardenal Adalberto Martínez Flores, Arzobispo de Asunción, tras asistir esta mañana en el Palacio de Justicia al acto de reconocimiento de responsabilidad internacional y pedido de disculpas en cumplimiento de una sentencia por parte del Estado paraguayo en el caso Santiago Leguizamón, expresó que espera que esta acción “sea el inicio de un compromiso permanente que se traduzca en políticas públicas eficaces para la protección de los periodistas, el fortalecimiento de la libertad de expresión, la prevención de toda forma de violencia contra quienes ejercen la comunicación y la lucha decidida contra la impunidad”.

Agradeció en nombre suyo, y en el de la Iglesia Arquidiocesana de la Santísima Asunción, a la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY) por la invitación a participar en dicho acto, donde el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alberto Martínez Simón, en nombre del Estado paraguayo pidió las disculpas públicas correspondientes, por el asesinato del periodista Leguizamón, ocurrido el 26 de abril de 1991.

El Cardenal saludó con especial respeto y cercanía a la “apreciada familia de Santiago Leguizamón”, que durante tantos años ha mantenido viva su memoria y ha perseverado con admirable fortaleza en la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación.
Celebró el acto público de reconocimiento de responsabilidad como un paso importante en el camino hacia la memoria, la justicia, la reparación integral y las garantías de no repetición.

Compromiso Permanente

“Esperamos que no sea solamente un episodio importante en la historia de nuestro país, sino el inicio de un compromiso permanente. Solo así podremos consolidar una democracia donde la verdad pueda expresarse sin miedo y el periodismo desempeñe, con plena libertad y dignidad, su insustituible servicio al bien común”, manifestó el Cardenal.

El Arzobispo de Asunción renovó el llamado para que todos los crímenes cometidos contra periodistas en nuestro país sean plenamente esclarecidos, se determinen las responsabilidades de sus autores materiales e intelectuales; y las víctimas, junto con sus familias, reciban la verdad, la justicia y la reparación que esperan desde hace tantos años.
“La justicia no puede ser tardía ni selectiva; debe ser un signo concreto del respeto a la dignidad humana y del compromiso del Estado con los derechos fundamentales”, subrayó.

Como Iglesia, “reafirmamos nuestro compromiso con la dignidad de toda persona humana, con la defensa de los derechos fundamentales, con la promoción de la cultura del encuentro y con la construcción de una sociedad reconciliada, fundada en la verdad, la justicia, la paz y el bien común”.

Democracia y DD.HH.

“Pedimos a Dios que ilumine a las autoridades, a los comunicadores y a toda la ciudadanía para que avancemos decididamente en el fortalecimiento de nuestra democracia, en la plena vigencia de los derechos humanos y en la protección efectiva de la libertad de expresión, rechazando toda forma de censura, intimidación, amenaza, represalia o violencia contra quienes ejercen el periodismo y la comunicación”.

Pidió porque el acto de esta mañana “nos anime a desterrar definitivamente la impunidad y toda práctica que pretenda silenciar la verdad mediante el miedo, la coacción o cualquier otra forma de presión. Solo en una sociedad donde la palabra pueda expresarse con libertad, responsabilidad y sin temor será posible consolidar una auténtica cultura democrática”.

Finalmente expresó que el testimonio de Santiago Leguizamón Zaván y de todos los periodistas que han entregado su vida en el ejercicio de su misión “siga inspirando a nuestro país en la defensa de la verdad, la libertad y la dignidad de toda persona”.
El Cardenal también envió una carta personal a Dante Leguizamón, uno de los hijos de Santiago, con un mensaje para toda la familia.