El cardenal Adalberto Martínez relata lo vivido en el Uruguay, entre el viernes y el sábado, al participar en varios actos presididos por el papa León XIV en su visita a este país. El Arzobispo informó al Santo Padre sobre la crisis financiera y política desatada en Paraguay, y le pidió su oración por el país.
El viernes 6 de noviembre, a las 9:30 de la mañana, llegamos al aeropuerto de Carrasco con la delegación paraguaya. Éramos nueve: Mons. Gabriel Narciso Escobar Ayala; los padres Richard Noguera, Cristino Bohnert, Bonifacio Romero y Jorge Centurión; las hermanas Nancy Fretes y Fabiola Camacho, Wil Salinas y quien escribe.
En el aeropuerto nos recibió el padre Iván Núñez, compatriota paraguayo que vive y trabaja en Uruguay desde hace más de treinta años, cuando llegó para realizar sus estudios. Actualmente es párroco de la parroquia San Juan Bautista, en Montevideo. Conversamos sobre varias anécdotas y amistades comunes vinculadas con el Paraguay. Le agradecemos mucho su acogida y la gran ayuda que brindó a nuestra delegación. Luego nos condujo hasta el Seminario, donde nos alojamos.
Ese mismo día, a las 16:30, llegó el papa León XIV al aeropuerto de Carrasco, tal como estaba previsto. Allí fue recibido por los obispos de la Conferencia Episcopal del Uruguay.
Una hora después de su llegada estaba prevista la ceremonia oficial de bienvenida. Los obispos que estábamos alojados en el Seminario fuimos también a la plaza Independencia para participar. Allí se encontraban el presidente de la República, Yamandú Orsi, autoridades nacionales, expresidentes, parlamentarios, representantes del cuerpo diplomático, obispos llegados de distintos países y numerosos uruguayos. Esperamos al Papa desde las 15:30, frente a la casa de Artigas y al Palacio Presidencial. A esa hora cambió la temperatura, soplaba un fuerte viento y, pese al frío, se vivió un momento de mucha alegría y emoción.
En su mensaje en la plaza, el Papa invitó al diálogo y a fortalecer la unidad. Habló de la importancia de construir una sociedad en la que todos puedan encontrarse, escucharse y aportar al bien común. También recordó la historia compartida y la necesidad de cuidar los lazos que unen al pueblo uruguayo, por encima de las diferencias.
Por las vocaciones
Desde la plaza caminamos hasta la Catedral Metropolitana, dedicada a la Inmaculada Concepción y a los santos Felipe y Santiago. Allí el papa León XIV presidió la oración de vísperas. Fue un momento de oración y agradecimiento por la vocación de servicio y de entrega de tantos sacerdotes y religiosos. También pidió rezar por las vocaciones sacerdotales y religiosas. Nos encontramos con numerosos religiosos y religiosas, entre ellos varios compatriotas que están trabajando en Uruguay.
En su mensaje en la Catedral, el Papa hizo referencia a José Gervasio Artigas, quien fue bautizado en esa iglesia. Artigas es muy querido en Uruguay, donde se lo reconoce como prócer y defensor de la libertad de los pueblos. (Después de la derrota de su proyecto político, llegó al Paraguay en 1820 y vivió allí hasta su muerte, en 1850. El Paraguay le dio acogida durante sus últimos años.) Este vínculo histórico también nos recuerda los lazos que unen a nuestros pueblos.
A Paysandú
El sábado, salimos de madrugada hacia Paysandú, donde el Papa celebraría la Santa Misa a las 10:00. La ciudad se encuentra a unos 375 kilómetros de Montevideo; el trayecto nos llevó aproximadamente cuatro horas y media. Los nueve integrantes de la delegación viajamos en una miniván conducida por el uruguayo José Luneriaga.
Llegamos media hora antes de la celebración. Pudimos acceder a las carpas improvisadas que servían de sacristía, donde los obispos y sacerdotes nos revestimos para la Santa Misa.
Cuando el papa León XIV acababa de llegar en el papamóvil al sector de las carpas que servía de sacristía, yo ya estaba revestido para la Santa Misa. Antes de descender del papamóvil, me reconoció y me saludó con un gesto y una sonrisa. Apenas se bajó, vino hacia mí y me saludó muy efusivamente, diciéndome: «¿Estás por aquí?». Aproveché ese momento para agradecerle su amor al Paraguay.
Reza por Paraguay
También le comenté la realidad política del Paraguay y, especialmente, la situación generada por la quiebra de un banco, que ha dejado a muchas personas en estado de indefensión. Me escuchó atentamente y con mucho pesar, con esa actitud de escucha que lo caracteriza. Le pedí, sobre todo, que siguiera rezando por Paraguay. Me aseguró que estaría rezando por nosotros. También le aseguré que nosotros rezaríamos por él durante el resto de su viaje y le agradecí por estar entre nosotros.
En ese encuentro le entregué unos obsequios, entre ellos una reliquia certificada de María Felicia de Jesús Sacramentado, conocida como Chiquitunga, que las Hermanas Carmelitas Descalzas del Paraguay me habían confiado para él.
Al terminar la Santa Misa, tuve nuevamente la oportunidad de saludarlo. Le comenté que ya regresábamos al Paraguay y le dije que lo acompañaríamos con nuestras oraciones durante lo que restaba de su viaje.
Una anécdota aparte fue la de José, nuestro conductor. Después de dejarnos cerca del lugar de ingreso, siguió caminando con su mate. Un guardia le indicó que debía apartarse porque por allí pasaría el papamóvil. José retrocedió un poco y, de pronto, vio pasar al Papa; alcanzó a sacar algunas fotografías.
Más tarde, periodistas y camarógrafos se acercaron a él mientras tomaba mate. La escena coincidió con la homilía del Papa, que también habló del mate y de su importancia en la vida social de los uruguayos. José quedó muy emocionado por haber vivido esa experiencia y por haber sido retratado mientras tomaba mate, con el Papa de fondo.
Regresamos felices por haber podido participar de distintos momentos de la vida de la Iglesia en Uruguay. En Paysandú, el Papa nos animó a construir puentes entre las personas, las comunidades y nuestras Iglesias. Su visita nos impulsa a seguir orando, muy especialmente junto con el Papa, por el Paraguay.
Solidaridad
Nos solidarizamos con las personas y familias afectadas por la situación del banco, en particular con jubilados, trabajadores, pequeños ahorristas y emprendedores. En el último comunicado de los obispos del Paraguay, emitido durante la 250.ª Asamblea General Ordinaria, del 2 al 6 de noviembre, expresamos nuestro compromiso de acompañar a los afectados y de seguir trabajando por una mayor justicia y equidad, dando prioridad a los sectores más vulnerables. También pedimos que se repare el daño causado.
A lo largo de su itinerario por Uruguay, Argentina y Perú, el Papa se acercará a personas y comunidades que viven situaciones de vulnerabilidad. Con su visita, también nos enseña que la Iglesia debe estar cerca de quienes más sufren, acercarse a las periferias de la pobreza y llevar la esperanza cristiana, que no desespera, porque está fundada en Cristo, que ha vencido a la muerte. En Él sabemos que el amor vence al odio y que la esperanza vence a la desesperanza, porque Él nos ama inmensamente.
Agradecemos especialmente al cardenal Daniel Sturla por la invitación; a Mons. Milton Tróccoli, presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, y a todos los obispos uruguayos por su fraterna acogida.
Adalberto Card. Martínez Flores
Arzobispo de Asunción
7 de noviembre de 2026
Junto al papa León XIV: un viaje de fe, encuentro y esperanza
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