Evangelio de hoy
MARTES II DE PASCUA
Evangelio según San Juan 3, 7b-15
“Ustedes tienen que renacer de lo alto”
Jesús dijo a Nicodemo: “Ustedes tienen que renacer de lo alto. El viento sopla donde quiere: Tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu”. “¿Cómo es posible todo esto?”, le volvió a preguntar Nicodemo. Jesús le respondió: “¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas? Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna”. Palabra del Señor.
Meditación
Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo? “El Espíritu une, no dispersa ni es arbitraria (Papa Benedicto XVI). Es la voluntad de la verdad y del bien. Por eso no sopla por cualquier parte, girando una vez por acá y otra vez por allá”.
También Papa Francisco nos ayuda a discernir la voluntad de Dios, Padre. Que no confunde ni manipula. Nos ayuda a caminar juntos, como discípulos unidos en la misión. Para ello necesitamos la conversión, que es “un cambio profundo, una transformación humilde guiada por el Espíritu Santo. No es un toque cosmético”, una mera apariencia o incoherencia, como enseñaban los Padres de la Iglesia. La llamada a la misericordia por falta de paz.
Papa León XIV nos diría que la “inquietud” de Nicodemo es buena para buscar la Verdad y realizar el bien, en la vida cotidiana y en medio de tantos males y sufrimientos. Esa inquietud es parecida a la “turbación” que la Virgen María experimentó cuando el ángel del Señor le visitó. Ella conoce sobre la vida en el Espíritu y las atesora en el corazón. Ella es madre de misericordia.
El Señor reina, vestido de majestad
El Señor reina, vestido de majestad;
el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.
Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R/.
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