Una ciudadanía que crece en libertad y responsabilidad

  1. La jornada cívica que vivimos el domingo 4 de octubre, con motivo de las elecciones municipales, nos deja motivos para la esperanza. Queremos valorar la participación de tantos ciudadanos que acudieron a votar con responsabilidad, pensando en el presente y el futuro de sus comunidades. También es una oportunidad para reconocer los avances alcanzados y mirar aquellos aspectos en los que todavía debemos seguir creciendo como ciudadanía.
  2. Votar es mucho más que depositar una papeleta en una urna. Es decidir en conciencia a quién confiamos una responsabilidad pública. Por eso, el voto debe ser verdaderamente libre. No puede depender del dinero, de un favor recibido, de la prebenda, del arreo, de una amenaza o de cualquier otra presión. La conciencia no se vende y la libertad no debe ser coartada.
  3. Tenemos todavía mucho camino por recorrer en la formación y educación de la conciencia. Cada ciudadano puede tener sus propias afinidades, convicciones y opciones políticas, todas ellas legítimas dentro de la convivencia democrática. Pero a la hora de decidir, debe primar la lealtad a la propia conciencia y a la libertad. Ejercer el voto de acuerdo con la propia conciencia es asumir personalmente la responsabilidad de elegir, procurando aquello que consideramos mejor para nuestra comunidad.
  4. Crecer en democracia es un aprendizaje que hacemos entre todos. Supone fortalecer una cultura de respeto, participación y responsabilidad ciudadana, y al mismo tiempo ir superando prácticas como la prebenda, el arreo y cualquier forma de presión sobre las personas. Cada elección debería ayudarnos a avanzar un poco más hacia una democracia madura, donde el ciudadano sea respetado y pueda participar con dignidad y libertad.
  5. La democracia no termina cuando cerramos las urnas. Continúa en la participación de los ciudadanos y en la manera en que las autoridades ejercen la confianza que recibieron. Quien resulta elegido recibe una responsabilidad y tiene que responder por ella ante la ciudadanía. En ese encuentro entre ciudadanos que participan y autoridades que rinden cuentas se va fortaleciendo nuestra vida democrática.
  6. A quienes fueron elegidos les pedimos que pongan en el centro de su gestión las necesidades reales de la gente. El voto no es un cheque en blanco: es un mandato para servir. Que sepan escuchar a los barrios, administrar con honestidad y transparencia los recursos públicos, atender a quienes más necesitan y llevar adelante obras y servicios que mejoren la vida de las familias.
  7. El intendente y los concejales municipales tendrán ahora un excelente desafío: trabajar juntos por sus comunidades. Igino Giordani (1894-1980), político italiano, diputado y hombre de profunda fe católica, vivió su compromiso cristiano también en el Parlamento. Para él no había dos vidas separadas: una para la fe y otra para la política. Su fe debía expresarse también en la manera de servir a la sociedad. Por eso dejó una expresión que conserva toda su fuerza: «Primero la moral, primero el hombre, primero la comunidad; después el partido». Las pertenencias partidarias-políticas son legítimas, pero no deberían impedir el diálogo y los acuerdos cuando están en juego proyectos que pueden beneficiar grandemente a la población.
  8. La Palabra de Dios nos ofrece un criterio sencillo para esta nueva etapa: «Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás» (Filipenses 2,4). Las elecciones ya pasaron. Ahora toca mirar hacia adelante. Podemos pensar distinto, pertenecer a sectores diferentes y, sin embargo, encontrarnos para trabajar en aquello que hace bien a nuestras comunidades.
  9. Agradecemos y felicitamos a todos los ciudadanos que participaron responsablemente en esta jornada cívica. Nuestro reconocimiento también a la Justicia Electoral, a las instituciones y a tantas personas que trabajaron seriamente para organizar y facilitar las votaciones. Se han dado pasos importantes en nuestro sistema electoral, en su organización, en la tecnología y en la capacitación. Es bueno reconocer estos avances y seguir trabajando para que cada ciudadano pueda ejercer su derecho al voto con libertad y confianza institucional.

Las elecciones pasan, pero nuestra responsabilidad ciudadana continúa. Sepamos respetarnos en nuestras diferencias, acompañar a quienes fueron elegidos y estar atentos al cumplimiento de sus responsabilidades. Una comunidad crece cuando cada uno hace su parte y nadie se desentiende de las necesidades de los demás. Que Dios nos dé sabiduría para seguir construyendo juntos una sociedad más justa, fraterna y solidaria.

Adalberto Card. Martínez Flores
Arzobispo de Asunción
5 de octubre de 2026