Una ciudadanía que crece en libertad y responsabilidad
- La jornada cívica que vivimos el domingo 4 de octubre, con motivo de las elecciones municipales, nos deja motivos para la esperanza. Queremos valorar la participación de tantos ciudadanos que acudieron a votar con responsabilidad, pensando en el presente y el futuro de sus comunidades. También es una oportunidad para reconocer los avances alcanzados y mirar aquellos aspectos en los que todavía debemos seguir creciendo como ciudadanía.
- Votar es mucho más que depositar una papeleta en una urna. Es decidir en conciencia a quién confiamos una responsabilidad pública. Por eso, el voto debe ser verdaderamente libre. No puede depender del dinero, de un favor recibido, de la prebenda, del arreo, de una amenaza o de cualquier otra presión. La conciencia no se vende y la libertad no debe ser coartada.
- Tenemos todavía mucho camino por recorrer en la formación y educación de la conciencia. Cada ciudadano puede tener sus propias afinidades, convicciones y opciones políticas, todas ellas legítimas dentro de la convivencia democrática. Pero a la hora de decidir, debe primar la lealtad a la propia conciencia y a la libertad. Ejercer el voto de acuerdo con la propia conciencia es asumir personalmente la responsabilidad de elegir, procurando aquello que consideramos mejor para nuestra comunidad.
- Crecer en democracia es un aprendizaje que hacemos entre todos. Supone fortalecer una cultura de respeto, participación y responsabilidad ciudadana, y al mismo tiempo ir superando prácticas como la prebenda, el arreo y cualquier forma de presión sobre las personas. Cada elección debería ayudarnos a avanzar un poco más hacia una democracia madura, donde el ciudadano sea respetado y pueda participar con dignidad y libertad.
- La democracia no termina cuando cerramos las urnas. Continúa en la participación de los ciudadanos y en la manera en que las autoridades ejercen la confianza que recibieron. Quien resulta elegido recibe una responsabilidad y tiene que responder por ella ante la ciudadanía. En ese encuentro entre ciudadanos que participan y autoridades que rinden cuentas se va fortaleciendo nuestra vida democrática.
- A quienes fueron elegidos les pedimos que pongan en el centro de su gestión las necesidades reales de la gente. El voto no es un cheque en blanco: es un mandato para servir. Que sepan escuchar a los barrios, administrar con honestidad y transparencia los recursos públicos, atender a quienes más necesitan y llevar adelante obras y servicios que mejoren la vida de las familias.
- El intendente y los concejales municipales tendrán ahora un excelente desafío: trabajar juntos por sus comunidades. Igino Giordani (1894-1980), político italiano, diputado y hombre de profunda fe católica, vivió su compromiso cristiano también en el Parlamento. Para él no había dos vidas separadas: una para la fe y otra para la política. Su fe debía expresarse también en la manera de servir a la sociedad. Por eso dejó una expresión que conserva toda su fuerza: «Primero la moral, primero el hombre, primero la comunidad; después el partido». Las pertenencias partidarias-políticas son legítimas, pero no deberían impedir el diálogo y los acuerdos cuando están en juego proyectos que pueden beneficiar grandemente a la población.
- La Palabra de Dios nos ofrece un criterio sencillo para esta nueva etapa: «Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás» (Filipenses 2,4). Las elecciones ya pasaron. Ahora toca mirar hacia adelante. Podemos pensar distinto, pertenecer a sectores diferentes y, sin embargo, encontrarnos para trabajar en aquello que hace bien a nuestras comunidades.
- Agradecemos y felicitamos a todos los ciudadanos que participaron responsablemente en esta jornada cívica. Nuestro reconocimiento también a la Justicia Electoral, a las instituciones y a tantas personas que trabajaron seriamente para organizar y facilitar las votaciones. Se han dado pasos importantes en nuestro sistema electoral, en su organización, en la tecnología y en la capacitación. Es bueno reconocer estos avances y seguir trabajando para que cada ciudadano pueda ejercer su derecho al voto con libertad y confianza institucional.
Las elecciones pasan, pero nuestra responsabilidad ciudadana continúa. Sepamos respetarnos en nuestras diferencias, acompañar a quienes fueron elegidos y estar atentos al cumplimiento de sus responsabilidades. Una comunidad crece cuando cada uno hace su parte y nadie se desentiende de las necesidades de los demás. Que Dios nos dé sabiduría para seguir construyendo juntos una sociedad más justa, fraterna y solidaria.
Adalberto Card. Martínez Flores
Arzobispo de Asunción
5 de octubre de 2026
Reflexión del Cardenal Adalberto Martinez post Elecciones Municipales 2026
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