Evangelio de hoy

MARTES DE LA SEMANA 12° DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO

Evangelio según San Mateo  7, 6. 12-14

“Es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida”

Jesús dijo a sus discípulos: No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran. Palabra del Señor.

Meditación

El primero de los proverbios recogidos por el evangelista en esta sección nos resulta incomprensible, porque viene después de habernos prohibido juzgar a los demás y habernos mandado concretar la medida de la suavidad, la comprensión y el perdón. Las “cosas sagradas” (ejemplo, los sacramentos), para comprenderlas y vivirlas mejor, es necesario apertura, docilidad de la persona hacia la Gracia de Dios, o bien no produciría el efecto necesario en ella.

Lo “santo” en el terreno cultual (sacrificios ofrecidos en el templo) y las perlas en el terreno de la valoración humana, son cosas preciosas, que simbolizan tal vez el Evangelio, el anuncio de la buena nueva. Los perros y los cerdos, que son animales impuros para los judíos, no son, como a veces se ha dicho, basándose en Mc 7,26-27, los paganos (cf. Mc 3,9; 5,3-4; 8,11-12); se trataría de todos aquellos, sean quienes fueren, que mantienen frente a la Palabra de Dios la misma actitud desesperante que los cerdos frente a las perlas: los que la rechazan, no la valoran, la desprecian.

“Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas”. Es la regla de oro, porque todo lo que uno desea positivamente para sí, debe hacerlo por los demás (la síntesis del Amor a Dios y al prójimo); es tratar a los demás, como queremos que ellos nos traten a nosotros. La encontramos en el judaísmo y en otras religiones y culturas.

Entrar por la puerta estrecha, implica una toma de decisión por el seguimiento radical al Maestro y pertenecer al Reino, en definitiva, podemos relacionar con la persona de Jesucristo, porque Él es la Puerta y el Camino. En el fondo es vivirle a Jesús, entrar y pasar por su vida, expresando como san Pablo: “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (Gál 2,20).

Perdón Señor porque a veces nos gusta caminar por el camino fácil que nos lleva a alejarnos de Ti, incluso caminando por la puerta angosta que fácilmente nos lleva a la perdición. Ayúdanos a ser misericordiosos haciendo el bien sin mirar a quién, aunque sean personas que nos deseen el mal y nos hagan daño. Gracias porque te das siempre a nosotros y nos enseñas a unirnos a Ti en el Amor y desde Ti a compartir ese Amor con alegría. Amén.