Amigas y amigos, hermanas y hermanos en Cristo:

 

¡Sean ustedes bienvenidas y bienvenidos al Paraguay! Nos alegra y nos sentimos honrados por su presencia en Asunción, madre de ciudades en el Cono Sur de las Américas, fruto del trabajo tesonero de misioneros como San Roque González de Santa Cruz y compañeros mártires.

Es muy grato recibirles. Gracias al trabajo colaborativo y en red de varias instituciones, hacemos posible la presencia, en carácter de conferencistas, de las personalidades más relevantes de la Iglesia en materia de prevención de abusos contra menores y personas vulnerables.

Que el Paraguay sea sede del II Congreso Latinoamericano es un privilegio y una gran responsabilidad para la Iglesia en nuestro país, frente a los desafíos que nos plantean los abusos en ámbitos eclesiales.

El lema y los temas que serán profundizados en estos días de encuentro, en un clima de oración y de diálogo franco, son: atender, informar y comunicar, claves para una gestión eficaz en los casos de abuso sexual.

El conocimiento, la experiencia y, sobre todo, el trabajo que realizan los representantes de las instituciones de la Iglesia que tendrán a su cargo los diversos momentos del congreso, a través de las conferencias, las charlas, los talleres y los testimonios, sin dudas, se constituirán en oportunidades de aprendizaje significativo para los participantes.

Los aprendizajes de estos días deben traducirse en mayor toma de conciencia, compromiso y acciones para que todas las instituciones de la Iglesia sean lugares y ámbitos seguros para quienes tienen relación con ellas, en especial las niñas, los niños, los adolescentes y personas vulnerables.

Además de las acciones intra eclesiales, por la confianza depositada en la Iglesia Católica en el Paraguay y su alta credibilidad ciudadana, estamos llamados a colaborar para que toda la sociedad paraguaya se comprometa con el control y la erradicación de todo tipo de violencia y abusos, en el entorno familiar, así como en las instituciones públicas y privadas de nuestro país.

La violencia intrafamiliar no pocas veces termina en tragedia, sobre todo en los hechos de feminicidio y en abusos contra menores y personas vulnerables. Según cifras oficiales, es grave y alarmante la desaparición de menores que no regresan a sus hogares y, cuyo paradero y destino, son desconocidos. No se puede descartar que dicha situación sea causada por la trata de personas. La Iglesia no puede soslayar un mayor compromiso con la lucha y la erradicación de la violencia en nuestra sociedad.

El tema de cómo tratar y comunicar los abusos sexuales en los ámbitos eclesiales, que es nuestra directa competencia y responsabilidad, es delicado y complejo, razón por la cual necesitamos estos espacios calificados de formación.

En la Conferencia Episcopal, en la diócesis, en las congregaciones religiosas e institutos de vida consagrada, estamos en un proceso inicial para responder a este desafío, adoptando las normativas emanadas de la Santa Sede, con la elaboración de un protocolo de actuación y creando las estructuras e instancias para la atención oportuna de los casos de abusos sexuales en los ámbitos eclesiales.

Las normativas y estructuras son importantes, pero insuficientes. Ante todo, necesitamos reconocer que no hemos actuado con prontitud y con responsabilidad ante los casos de abusos denunciados; por ello, es necesario pedir perdón a las víctimas. El papa Francisco afirmó que “nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado”. Solo reconociendo que hemos fallado, tomaremos conciencia del dolor causado, para asumir el firme propósito de ser apóstoles de la prevención y arbitrar todos los medios para el acompañamiento pastoral de las víctimas que es siempre una tarea pendiente.

Sentimos la necesidad de escuchar y aprender de cada uno de los conferencistas y exponentes durante estos tres días de encuentro. Consideramos que el conocimiento y las experiencias que nos aportarán los expertos nos ayudarán a informarnos de las diversas acciones y del camino hecho para la prevención de abusos en ámbitos eclesiales y tomaremos nota de las tareas pendientes.

Cómo se aborda y se trabaja el tema de la información y de la comunicación es una tarea importantísima, y es un déficit que tenemos en la Iglesia. El lenguaje, las técnicas y el modo de comunicar las situaciones de crisis es una debilidad que reconocemos y necesitamos corregir y fortalecer.

Es bueno y necesario subrayar que el abuso sexual es consecuencia de varios factores que debemos tener en cuenta en nuestras políticas institucionales. No podemos ni debemos tolerar el abuso de poder en ninguna institución ni ámbito pastoral en la Iglesia, porque este mal es uno de los factores que crea las condiciones para que sucedan otro tipo de abusos.

El tiempo litúrgico de la cuaresma, en el contexto del proceso sinodal que vive la Iglesia universal, es propicio para profundizar en el llamado del Santo Padre a una renovación eclesial y a la conversión pastoral y personal.

Sin conversión, sin un cambio profundo en nuestro modo de ser Iglesia y del quehacer pastoral, las crisis de abusos persistirán.

Invocamos la luz y la guía del Espíritu Santo para que este II Encuentro Latinoamericano: Atender, informar y comunicar, claves para una gestión eficaz en los casos de abuso sexual, sea fructífero y según el querer de Dios.

Nos encomendamos a la intercesión y protección de la Virgen Santísima de la Asunción, patrona del Paraguay.

Queridas amigas, estimados amigos. De nuevo les doy la bienvenida y les deseo un fructífero encuentro y una feliz estadía.

 

+ Adalberto Cardenal Martínez Flores

Arzobispo Metropolitano de la Santísima Asunción

Presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya