Queridos Hermanos:

En la persona del Cardenal Adalberto Martínez Flores y de todo el Clero Arquidiocesano, queremos expresar en este momento nuestra emoción de gratitud por todo lo que nos ha dejado Mons. Pastor Cuquejo, a pesar del dolor de su partida. Ciertamente, han sido días, semanas y meses de sufrimiento, pero hemos vivido este tiempo con mucha unción, pues estamos convencidos de que las heridas del buen pastor sanan a su rebaño.

Tomando este sentimiento de gratitud queremos reconocer a quienes han acompañado a Mons. Cuquejo en este tiempo. Gracias a Su Santidad Papa Francisco, por su mensaje de condolencia. Gracias a los médicos y enfermeros, por la preocupación que han tenido por él y por su calidad de vida. Gracias a sus hermanos Obispos y Sacerdotes, a la CONFERPAR y a sus hermanos Misioneros Redentoristas, por su cercanía y asistencia espiritual con la sagrada Eucaristía y Unción de los enfermos. Gracias a la Universidad Católica, a sus directivos, docentes y alumnos por sus condolencias. Gracias al Seminario Mayor Nacional por su acompañamiento y oraciones.

Gracias a todos los movimientos y asociaciones de laicos por sus oraciones. Gracias a todos los amigos y conocidos, a las autoridades de instituciones públicas y privadas quienes han manifestado sus saludos y condolencias. Gracias a los familiares por su testimonio solidario en la vida y ministerio pastoral de Mons. Pastor. Gracias a los medios de comunicaciones sociales, por la cobertura y las manifestaciones de afecto hacia la persona de Mons. Cuquejo.

Finalmente, damos gracias a Dios por la vida y el testimonio de Mons. Pastor Cuquejo, reconocido en los saludos recibidos, como defensor inteligente y cristiano (Cardenal Cristóbal López), hombre gentil, de delicadas palabras, cercano y humano, hombre de escucha y de entrega, con una gran capacidad de trabajo.

Pedimos al Dios de la vida que te reciba en su seno y que te resucite el último día. Que queden para nosotros tus sabias palabras: “Cristo, solo estoy en espera, esperando con aquella certeza de que llegarás un día. Se que me cuidas, y que nunca estaré solo; Cristo, te sigo esperando, pues el esperar, tú lo sabes, tiene el sabor de la dicha de lo eterno… No me digas nada, Señor, que ya vienes, y queriéndote aquí te seguiré esperando” (Cuquejo, 1973, Ecos del Corazón, Poema 141).

Mons. Pastor Cuquejo, Arzobispo emérito de la Arquidiócesis de la “Santísima Asunción”: Q.E.P.D.

Asunción, 23 de agosto de 2023

 

Clero de la Arquidiócesis de la Santísima Asunción