Evangelio de hoy

LUNES DE LA 5ª SEMANA DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO

Evangelio según San Marcos 6, 53-56

 “Los que lo tocaban quedaban sanos”

Después de atravesar el lago, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron allí. Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús, y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba. En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban sanos. Palabra del Señor.

Meditación

Le llevaban los enfermos. La primera lectura nos muestra el poder creador y ordenador de Dios. Una vez que los discípulos de Jesús fueron enviados como “sal de la tierra y luz del mundo”, anuncian la esperanza de una vida eterna.

     Se trata de una vida feliz, según S. Agustín. «Todo hombre quiere ser feliz; no hay nadie que no lo quiera, y tan fuertemente, que lo desea por encima de todo. ¿Qué cosa hay, pues, en esta vida capaz de hacer feliz, que todos lo buscan pero que no todos lo encuentran? Busquémosla… Si pregunto a alguno: ¿quieres vivir? ¿con salud?, nadie estará tentado de contestarme: ¡no lo quiero!. Ahora bien, sólo la vida eterna puede ser feliz. La salud y la vida de aquí abajo nadie nos lo asegura, y tememos perderla: llamemos a eso “siempre temer” y no “siempre vivir”» (Semón 306). La felicidad consiste en el “ser”; no tanto en “tener”. San Pablo advertí, “el que no trabaja que no coma” (2Tes 3,10-12).

  Pero cuánta corrupción, explotación y tráfico; violencias que no generan oportunidades de trabajo digno y calidad de vida. Jesús valida su misión, como artesano y profeta. Más aún, no lo hace sólo en el nombre del Padre, que lo envía, sino en nombre propio. Unámonos a Él, a su misión y acerquemos a los enfermos también.    

Goce el Señor con sus obras!

Bendice, alma mía, al Señor,

Dios mío, qué grande eres!

Te vistes de belleza y majestad,

la luz te envuelve como un manto.